
Por Cristian Hermosilla
En 2026 se cumplen 40 años de uno de los grandes hechos que marcaron la lucha socioambiental de Chubut. Pero se debe recordar que ese mismo año, el 26 de abril de 1986, el mundo había sido testigo de la explosión de la central nuclear de Chernobyl, lo que potenció el debate sobre este tipo de energía a nivel mundial. Solo dos meses después, el gobierno argentino hizo oficial la construcción del “Repositorio de Desechos Radiactivos de Alta Actividad” en Gastre, popularmente llamado “repositorio o basurero nuclear”, lo cual, como era de esperar, generó un amplio rechazo canalizado por los entonces incipientes movimientos ecologistas de la región, y coronadose en noviembre de 1986 con la primera marcha a Gastre.
Pero hubo un proceso previo de organización y construcción de conciencia ambiental que intentaremos repasar brevemente, lo cual no es sencillo, dada la multiplicidad de sujetos colectivos, hitos, lugares que se han ido entretejiendo en cada coyuntura.
La marcha a Gastre de 1986

Finalmente, la resistencia fue coronada con la ya mencionada caravana a Gastre en noviembre de 1986, que sumó a personas provenientes de todos los puntos provinciales, tanto de la cordillera como de la costa. Así lo recuerda Rodríguez Pardo: “un centenar de personas viajaron desde El Bolsón, Lago Puelo, El Hoyo y Epuyén. Muchos lo hicieron en sus propios vehículos y para los demás se alquilaron ómnibus. La organización fue responsabilidad de la Sociedad Ecológica Regional (SER) con la dirección del arquitecto Oscar Silberman y el esfuerzo de muchos miembros de la entidad ecologista, pionera en la Patagonia austral”.
Las noticias de la resistencia al repositorio nuclear pronto se expandieron a nivel nacional e internacional. Así lo recuerda Oscar Silberman: “por primera vez en nuestro país, un matutino de Buenos Aires (el diario Clarín) le dedicó una página entera, y sin censura, a un ambientalista hablando en contra de la energía nuclear”.

La decisión de Alfonsín de frenar la construcción del repositorio nuclear nunca se formalizó. Esto fue aprovechado por los partidarios del repositorio que, durante el gobierno de Carlos Menem, abrieron un nuevo capítulo en los 90’. Capítulo que tiene hitos como la reforma constitucional de 1994 y el logro del movimiento ecologista de incorporar en el artículo 41 (aquel que expresa que todos los habitantes gozan del derecho a un ambiente sano) la frase: “se prohíbe el ingreso al territorio nacional de residuos actual o potencialmente peligrosos, y de los radiactivos”. Capítulo de los 90’ que se coronará con la segunda marcha a Gastre de 1996, la puntada final contra el repositorio.
Queda claro que, en este breve recorrido histórico ningún hecho está desconectado de procesos previos ni posteriores, como los de Esquel en 2003 o el Chubutazo de 2021. La conciencia ambiental construida desde hace más de 40 años, a fuerza de pedagogía popular, nos demuestra que los territorios no son construidos solo desde el poder, sino también desde la voluntad de las comunidades.
FUENTE: Revista Sudacas